3 consejos en una entrevista de trabajo

Bajo ningún concepto, en una entrevista de trabajo, hablas mal de tus anteriores empresas y mucho menos de tus anteriores jefes. Es posible que incluso te intenten provocar para que caigas en la trampa de querer hablar más de la cuenta, pero nunca hables mal. Ni con insinuaciones. Sé sincero, pero es preferible que ante este tema digas que no consideras oportuno hablar de tiempo pasados sin estar todas las partes para dar su propia opinión.

En cualquier entrevista de trabajo se quiere saber por qué no tienes trabajo, los motivos de los abandonos anteriores, de qué forma puedes explicar los espacios vacíos en tu carrera laboral o los motivos que te llevaron a cambia de profesión. Tienes que ir preparado ante estos temas, pues es casi seguro que te caerán en la entrevista. Y no siempre es fácil explicarlo, y a veces mucho menos fácil mentir sin que se note. Nunca mientas, pues eso llevaría a que se perdiera la confianza en tus respuestas y ya nada valdría.

Nunca intentes justificar los errores o la despidos anteriores como asuntos culpa de tus compañeros de trabajo. Es imprescindible que demuestres capacidad de trabajar en equipo, y sobre todo que eres capaz de liderar soluciones ante problemas con personas. Nunca puedes quedar como un derrotado ante otros compañeros, pues nadie quiere contratar a perdedores.

¿Qué es la formación y para qué sirve en este siglo XXI?

Un problema en aumento es que la baja calidad de la educación que poseen los alumnos y que se va amplificando hacia arriba, afectando a Ciclos Formativos de Grados Superiores y a la propia Universidad. Ya no solo por las clásicas faltas de ortografía y por los desfases formativos en Humanidades, sino por la falta de respeto, atención, responsabilidad, capacidad de investigación de los alumnos. 

En este Siglo XXI, es cada vez más importante estar muy formados, y en constante ampliación de esta formación multilateral, pues si no es así, otras personas nos adelantarán y la desigualdad social se acentuará. 

No tener una base cultural amplia, es dejar que otras personas nos adelantes en sus posibilidades de tener mejores trabajos y más pagados, con derecho a organizar nuestro propio trabajo. 

Pero si queremos estar trabajando en los peores puestos y cobrar menos que otros, el mejor camino es no querer aumentar constantemente nuestra formación.

En educación no hemos sabido poner en valor que todo lo que se logra se suma a tu propia excelencia como persona y te facilita tu futuro personal con más posibilidades de disfrutar mejor de tu propia vida. 

Creer que la formación no sirve para nada es una terrible arma que ataca a toda la sociedad en su parte más débil, el futuro. 

Efectivamente, hay todavía muchos jóvenes que no piensan ni actúan así, pero cada vez menos. Y eso debilita la función de la educación y la formación de forma preocupante.

La entrada de los teléfonos en manos de la juventud, al no ser ni formados ni informados de sus usos positivos y de sus usos negativos, han completado un círculo de NO atención y de NO responsabilidad, que resulta preocupante. 

Los niños y jóvenes siempre hemos jugado al balón, pero ni jugábamos en casa ni mucho menos dentro de clase. Hoy se sigue jugando en clase con el juguete actual, el teléfono. 

Los teléfonos son maravillosos, sin duda, como lo fueron muchas herramientas para la humanidad

Pero el problema es la forma de utilizarlos, el dónde y el cuando. Con un martillo se pueden simplificar las tareas o le puedes machacar los dedos a un compañero de clase. Debemos aprender a utilizar el teléfono en los momentos necesarios, no SIEMPRE, como no se emplea siempre le sierra o el taladro.

7 ideas filosóficas básicas y muy sencillas

El filósofo Emilio Lledó nos dejó el otro día 28 frases suyas recopiladas de las muchas que nos va dejando en sus entrevistas, por la revista ICON. De ellas he elegido las 7 que a mí más me gustan. Con 91 años, tener ganas de seguir peleando por la dignidad, por la libertad y por la justicia social y cultural, es todo un éxito personal imposible de reconocer como se merece.

---------------

El aprendizaje no es importante, sobre todo ahora que tenemos tantos medios de conocimiento e información; lo importante es crear libertad intelectual y capacidad de pensar (Filosofía & co)

El Alzheimer colectivo es todavía mucho peor que el Alzheimer individual, y un país sometido a la falsificación de lo colectivo es un país condenado (Filosofía & co)

Creo que cualquier bandera entorpece. Lo que tenemos que tener es una bandera de justicia, de bondad, de educación, de cultura, de sensibilidad, de filantropía, otro sustantivo maravilloso de los griegos, el amor a los otros (El País)

Creo decididamente en la enseñanza pública, en una enseñanza en la que no sea el dinero el que cambie las perspectivas o los tipos de enseñanza, porque además no suele cambiarlo (Filosofía & co)

Todos necesitamos un rincón de felicidad, de amistad, de cariño. Eso es tan esencial como comer para los seres humanos, pero hay momentos en los que no podemos regodearnos en la propia felicidad como señoritos satisfechos, momentos en los que se impone luchar por algo que ponga freno a la infelicidad que nos rodea (Lecturas Sumergidas)

La necesidad que tenemos de amor es un indicio de que estamos vivos, de que la amistad es una necesidad, igual que el entenderse con las palabras y el leer (Lecturas Sumergidas)

Hay que luchar por recuperar lo que hemos perdido y por llevarlo más allá, por conquistarlo enteramente, porque si no llegaremos a la aniquilación del país. Está claro que quienes nos gobiernan lo que quieren es meternos grumos en la cabeza (Revista Turia)

El estrés como factor negativo en la calidad del trabajo y productividad

El estrés es un factor grave de riesgo laboral y personal que no siempre le damos la importancia debida. En las empresas es curiosamente algo que se valora como inevitable, sin darnos cuenta que el umbral de riesgo del estrés negativo es en cada persona muy diferente y que si se cronifica, se convierte en patológico y por ello en peligroso para la salud de las personas. Los RRHH son imprescindibles para reconocer los primeros síntoma y tomar las medidas desde su departamento para controlar este tema y saber dosificarlo, advirtiendo otra vez que cada persona tiene el punto de no retorno en diferente grado de presión.

Una persona con estrés negativo es una persona muy poco productiva, aunque se mueva mucho. En realidad el estrés es una enfermedad en cuanto no se puede controlar, y entonces es tan peligroso como cualquier otro factor de riesgo para la salud, y más que algunos de los que consideramos peligrosos como el tabaquismo. 

Un estrés sin dominar es un factor de riesgo para las enfermedades cardiovasculares, psicológicas y para las relaciones eficaces dentro de los equipos de personas. Se pierde memoria, felicidad en el trabajo, aumentan los accidentes, se produce menos pero sobre todo peor y con menos calidad, y al final se cae enfermo con bajas de larga duración.

Como peor remedio para estos temas está el acudir al psiquiatra a recibir tratamiento químico, sin hacer nada más. Eso ayuda artificialmente a los síntomas, pero no a los efectos más internos. No ayuda en la producción, en la memoria, en la calidad del trabajo, en la felicidad por el trabajo bien hecho, sino que al final se cae en una espiral de subidas y bajadas que poco a poco destroza a la persona. Hay que recurrir a saber ajustar la presión, a bajarla y controlarla, a la relajación, incluso a la risoterapia o a las ayudas en las relaciones laborales. Espacios laborales más humanos ayudan a una calidad final mucho más alta.