Hay que reinventarse el oficio, la vida ¿Cómo lo hacemos?

Muchas veces nos toca reinventarnos, lo que hasta ese momento era todo nuestro futuro, nuestra mochila, se viene abajo por algún motivo que no podemos controlar. Hay multitud de oficios que a veces se tambalean, que desaparecen, y con ellos personas que debemos reinventarnos el futuro que tenemos ya por delante, sea profesional o simplemente vital. 

Por ello tenemos que empezar a decidir de nuevo sobre algunos aspectos básicos pero fundamentales para encontrar un éxito que nos permita volver a tener espacio, posibilidades, triunfos, vitalidad. 

Veamos algunas de las decisiones hay que tomar.

Hay que elegir un camino nuevo, concreto, motivante, con capacidad para sentirnos bien y con posibilidades de retomar los éxitos que necesitamos, sean pocos o muchos. Tenemos que buscar alternativas a lo anterior, ver nuestras capacidades de adaptación y de aprendizaje.

Es inevitable experimental, tomar riesgos, pensar en actividades nuevas, especializarnos en algo diferente, construir nuestro futuro a base de darnos oportunidades y de creer en nosotros mismos.

Tenemos que darnos tiempo para poder encontrar la salida, la nueva entrada, sin prisa pero sin pausa. Hay que volverse a motivar, hay que volver a creer en nosotros, hay que estar motivados para las nuevas peleas.

Hay que conocer a nuevas personas, hay que trabajar con ellas, aprender de ellas, intercambiar formación, responder a tus intereses pero también encajar en la nueva organización y ofrecer soluciones.

Tenemos que aprender nuevas habilidades profesionales, y admitir que esto es complejo pero no imposible. Que es inevitable buscar apoyos y encontrarlos para poderte afianzar sobre ellos. Que debes crear dentro de ti una nueva profesionalidad, posiblemente bastante diferente a la pasada. La experiencia siempre sirve, pero igual hay que darle algunas vueltas para adaptarla a los cambios y a las nuevas oportunidades.



Los 4 primeras preocupaciones de las empresas

El Observatorio Vodafone nos presenta hoy este gráfico con las inquietudes (sobre todo) de las empresas pequeñas en tiempos de crisis constantes a las que ya casi nos estamos acostumbrando. Vemos que la preocupación mayor es lograr nuevos clientes lo que sin duda es totalmente cierto en todo momento. Los clientes no son eternos, no tienen por qué ser fieles y nuestra capacidad de supervivencia pasa siempre por estar siempre buscando clientes nuevos, sin orillar ni desatender a los clientes de siempre, más todavía a los clientes fieles.

En la misma línea está la preocupación del crecimiento de la competencia, pues son ellos los que nos restan clientes. Los clientes normalmente no desaparecen, simplemente cambian de proveedor. Y lo que nos preocupa no son los proveedores ya asentados sino la llegada de nuevas competencias a unos mercados ya heridos y que lleguen con ideas rompedoras para abrirse espacio.

El tema de los precios es tremendamente crítico pues afecta en estos tiempos a nuestro futuro empresarial. ¿Qué precios podremos tener dentro de un tiempo, que nos garanticen viabilidad o inversiones? Pues nunca lo podemos saber con exactitud en la mayoría de los sectores. Hay que saber adaptarse a la movilidad de los precios, aunque siempre suponen un grave problema de viabilidad. El mercado es libre pero en estos tiempos es además totalmente desconocido al entrar empresas globalizadas o grandes corporaciones que desean hacerse dueños de sectores.

Tener personal de calidad en nuestra empresa es un grave problema en estos tiempos de indignidad laboral donde hemos perdido el concepto de tener calidad entre nuestros colaboradores y que estos tengan fidelidad al proyecto y estén motivados y seguros. No es nada fácil crear buenos equipos, pues las personas se han acostumbrado a que cualquier empresa o proyecto puede despedir con suma facilidad.

De todas las formas, estas respuestas del gráfico nos sirven para comprobar que los problemas son comunes, los tenemos todos y no son fáciles de resolver, pero para eso estamos en las empresas, para conocerlos y controlarlos.

Uno no es la mitad de dos, es mucho menos

Esta palabra de dos letras "YO" resumen en gran medida todo el problema actual de nuestra sociedad. El fracaso de la propia sociedad, incapaz de trabajar en conjunto, sumando. 

¿Quién te ha dicho que eres más que yo, más que tú mismo trabajando en equipo, que los demás?

Y lo curioso es que ni lo admitimos ni lo entendemos así. Incluso dentro de las normas no escritas de esa especie de mantra a la que llamamos “mercado” hemos llegado a creernos que insistir en el “yo” podría ser hasta positivo para el “vosotros”.

Además de egoísta es absurdo y la muestra más clara de la incapacidad social e incluso personal para lograr objetivos. 

Todo lo que no sea trabajar en equipo (o equipos) no sirve de casa nada. Sea en la familia, en el trabajo, en la investigación o en la reflexión. 

Ir por libre es una posibilidad mucho menor que ir en equipo. Uno no es la mitad de dos, es mucho menos.

Envejecimiento activo para vivir más y mejor

La profesora de geriatría de la Universidad de Milán, Daniela Mari, ha sido entrevista en El País para que diera algunas claves del envejecimiento duradero, activo y positivo, pues ella lleva muchos años estudiando comportamientos en positivo y en negativo de personas entre los 60 y los 100 años de edad. Envejecer es ley de vida, pero debe ser un periodo que sepamos vivir en positivo para disfrutarlo como cualquier otro de nuestra existencia, pues nos pertenece.

Veamos un extracto de su entrevista, que recomiendo por sus muchos detalles útiles.

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Has estudiado mucho a personas centenarias. Imagino que el envejecimiento activo será uno de los secretos de su longevidad. ¿Qué otros aspectos suelen caracterizar y tienen en común las personas que superan los cien años?

En las llamadas "zonas azules", donde hay una alta concentración de centenarios (Loma Linda en California (EE UU), Cerdeña en Italia o en la isla japonesa de Okinawa), las personas realizan actividad física moderada y constante, tienen una dieta regular, con una ingesta moderada de vino en las comidas, se mantienen en un peso nunca excesivo (ni para el sobrepeso ni para la delgadez) y lo normal es que no fumen o fumen muy poco. Además de esto, los centenarios tienen características de estabilidad biológica que les permiten alcanzar una edad extrema al evitar o posponer enfermedades relacionadas con la edad, pero también tienen una estructura psíquica peculiar.
La resiliencia, por ejemplo, es una característica muy común en ellos. La actividad física regular reduce el riesgo de muchas enfermedades relacionadas con la edad y retrasa la evolución de las enfermedades crónicas. Un importante estudio internacional (The Life Study) ha demostrado que incluso en edad geriátrica con la actividad física se obtienen resultados positivos, también desde el punto de vista de reducción de la mortalidad, en comparación con los sujetos sedentarios. La actividad física, en muchos estudios, también ha demostrado ser un factor protector contra el deterioro cognitivo, al igual que la dieta y nuestros hábitos culturales.