8 reglas para ser más feliz

Vamos a ponernos 8 reglas sencillas para vivir más felices, para no pedirnos imposibles, para entrenarnos ante la vida.

Vive con más sencillez
Utiliza más tu capacidad de amar
No te preocupes tanto por las pequeñas cosas
No odies a nadie, no sirve de nada
Ten más paciencia, es necesario
Sé agradecido con quien te acompaña
Sonríe más, es gratis
Cuida tu salud, solo tienes una

¿Cómo funciona La factoría de ideas de Juan Roig?


  • El dueño de Mercadona apadrina 15 proyectos de emprendedores
  • Juan Roig los eligió y les aportará una financiación global de 3 millones
  • Cada proyecto podrá contar con una ayuda de hasta 200.000 euros
  • La iniciativa ha recibido 4.209 ideas, la mitad de Valencia y Madrid
  • Lanzadera exige dedicación exclusiva y que trabajen en sus instalaciones
  • El equipo de Roig aplicará en todos ellos el modelo de Mercadona

Consejos para dejar de beber alcohol en exceso

Dejar de beber alcohol es una tarea complicada, costosa, pero si has llegado hasta aquí es casi seguro que tienes fuerza para intentarlo. No te voy a decir nada sobre los problemas que tiene el alcohol sobre tu libertad, a estas alturas ya lo sabes, vamos a marcar solo algunos pequeños puntos para empezar a volver a la normalidad.

El trabajo duro lo tendrás que hacer tú, aunque cuentes con ayuda. Los médicos y la familia, tus amigos y tu entorno te van a ayudar, pero serás tú quien decidas siempre. Ya lo estás haciendo.

Los médicos te darán medicaciones que te ayudarán a calmar la ansiedad, algo fundamental para entender todo el proceso que ahora te hará cambiar. Hay varios tipos y si no te funciona alguno de ellos, te lo irán cambiando por otro. Hay pocos efectos secundarios, pero también los tienen controlados.

Recuerda que el alcohol, que creías un buen amigo, en realidad es un enemigo al no poderlo controlar. Debes entender que ya no te ayudará nunca más, que debes buscar alternativas, otros amigos, pues tu propio cuerpo y tu forma de pensar ya te ha indicado hace tiempo que es una mala compañía.

Los médicos te harán un plan de abandono de la bebida. No suele funcionar bien dejarlo todo de golpe, es mejor controlar poco a poco el proceso, organizarte y organizarlo, hacer caso a los profesionales y cumplir con lo que quieres hacer. Si pretendes dejar de beber en 10 días están condenándote al fracaso más sencillo pues la tarea es muy dura, durísima. Controla el consumo, programa poco a poco el camino hasta la meta.

Antes de beber esa cantidad que estás rebajando cada día, come. Y toma alimentos para aguantar más y pare reducir los deseos de tomar alcohol. No te dejes llevar por el deseo, simplemente controla y domina tus deseos. Si hoy toca una, SOLO una. Si ahora toca una a la semana, haz lo imposible para conseguirlo.
Bebe mucho agua. Al menos entre 2 y 3 litros cada día. Te limpiará el cuerpo de toxinas.

Tira a la basura todo el alcohol que tengas en casa. No dejes nada, ni para invitar a los amigos. Ellos tampoco lo necesitan y aunque pueden hacer lo que quieran, cuando estén en tu compañía no pasa nada por que les ofrezcas un té, unas limonadas, unas bebidas de cola, unos zumos o unas bebidas preparadas por ti mismo pero sin alcohol. Puedes convertirte en un experto en bebidas sin alcohol, pues hay muchas posibilidades.

Intenta por todos los medios desahogarte, descansar, llorar si lo necesitas, buscar alegrías, reírte y hablar con amigos o familiares. Cuanta tu experiencia, tus avances y tus dudas. Pero si dices que has dejado de beber, hazlo solo a los más íntimos. Al resto diles que estás perdiendo peso, que te han encontrado colesterol o triglicéridos en sangre. Y que es peligroso no cuidarte con urgencia. Mentir a veces es defender la verdad.

No acudas con amigos a los que les gusta beber, sobre todo con aquellos con los que perdías el control y mucho menos con aquellos que no entienden tu decisión. Si no te respetan, no merecen la pena como amigos. Escapa de las situaciones en las que terminabas bebiendo. Bien sean reuniones o cenas de trabajo, de amigos, etc. De momento, si estás empezando, no te pongas en peligro con trampas que te dominarán con facilidad.

Si recaes no es por falta de fuerza, por ser tonto; no te sientas culpable aunque lo seas, eso te bloquea y te dejará falto de defensas mentales. Simplemente vuélvelo a intentar y ahora con más experiencia lo harás mejor.

Mete en una hucha el dinero que te estás ahorrando con la bebida. Y dedícalo a vicios que te agraden: a clases de yoga, a viajar, a relajarte, a música, a un libro, a un aparato electrónico o a un nuevo teléfono. Haz un regalo a tu pareja y recuérdale que lo has comprado con el ahorro del alcohol. Puedes hacer una cena romántica pero sin nada de alcohol. No lo necesitas. Cámbialo por velas olorosas, por una buena carne, por unos aperitivos diferentes.

En las primeras semanas son buenas las vitaminas del tipo B, pero el médico te las recetará si así lo considera.

Haz un diario con tus impresiones, apunta los avances y los fracasos. Sé sincero y no lo entregues a nadie, al menos hasta haber dominado por completo el proceso de abandono del alcohol.

¿Cuándo has dejado de beber?, nunca. Ni tú ni yo. Siempre podemos volver a caer o caer de nuevo. Yo nunca he caído en el alcohol aunque bebo esporádicamente. Nadie me libra del error. Pero si han pasado 90 días desde que ya NO tomaste nada de alcohol, podemos decir que lo has vencido en primera instancia. Ahora hay que ser prudente, saborear los cambios, darte cuenta de que ya eres distinto y saber qu puedes, que si quieres puedes. No te des confianza gratuita, es un peligro caer. Pero eres capaz y eso significa que eres fuerte. Muy fuerte.-

Sobre la violencia de género o la violencia entre personas cercanas

Me solicitan un pequeño texto sobre la violencia de género en particular pero también sobre todo tipo de violencia entre personas. Os dejo el texto que he enviado, pues lo considero personal pero tal vez interesante.
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La violencia se está apoderando cada vez un poco más de la sociedad, sea violencia verbal, de falta de respeto, de negación en la ayuda, violencia física o psíquica y sin duda también violencia desde dentro de los equipos humanos que todos formamos, sean familias, escuelas, trabajo, etc. Banalizamos la violencia, casi la convertimos en normalidad visual.

Unido esto a la falta de respeto a la convivencia y al concepto de “posesión” que algunas personas creen tener sobre otras personas, surge el enfrentamiento animal de ataque y defensa, cuando el nivel de empatía, de respeto, de autoestima, de asertividad incluso, es muy bajo.

¿Soluciones?
Sin duda control mayor sobre la violencia en los medios de comunicación. Toda la violencia (aunque sea visual y mal explicada) es muy mala para todos.
Sin duda también una mayor formación desde niños del concepto de violencia, como algo muy negativo pues no se nota, no se puede explicar si se posee, pero una vez asumida la llevamos siempre, pues es muy complejo de curar.

Más educación, más formación en valores y respetos, más valor a la libertad propia y de todos los que nos rodean, más poner en valor al trabajo en equipo de personas, a la necesidad inteligente de contar con “los demás” para ser algo y alguien.
Y quien ejerce violencia con el débil (sea de género, económica o laboral, de niños y adolescentes) una justicia rápida y una defensa del débil más eficaz.

Cómo ganar tiempo, reuniéndose con calidad

Cada día estamos más convencidos de que podemos y debemos ser más eficaces en nuestro tiempo laboral. Que la productividad en nada tiene que parecerse a trabajar más y peor, sino al contrario, en trabajar mejor y posiblemente menos.

Y además estamos convencidos de que reunirse por reunirse, no sirve de nada, es un claro error; y que formar equipos de trabajo para analizar cuestiones en el medio plazo es una inutilidad. 

En realidad lo anterior es falso, simplemente es que muchas veces no sabemos organizar los tiempos de reunión y no sabemos priorizar los distintos elementos que hay que tratar en al menos los cuatro tipos distintos de reuniones que hay que tener en las organizaciones, sean laborales o de otro tipo. 

La culpa siempre es del que gestiona este tipo de reuniones. 

Todos los días hay que hacer un repaso mental o con los compañeros del equipo de trabajo, para repasar lo que hay que hacer en ese día y priorizar. Poner en orden las tareas y coordinar con el resto de personas del equipo. Solo son necesarios cinco minutos, no se admiten opiniones, solo recordar y ordenar, repasar y organizar. Cinco minutos.

Una vez a la semana hay que reunirse con los miembros de la sección y revisar las cuestiones importantes, no las urgentes. Revisar los problemas de las semana anterior, analizar en qué se ha fallado y de qué manera se puede optimizar y reparar los errores, solicitar por escrito una nota sobre las posibles soluciones de mejora. Cada persona debe exponer unos pequeños apuntes rápidos de sus problemas en el trabajo, de sus necesidades, de sus ideas de mejora. Diez, quince minutos. Los viernes a última hora o los lunes a primera hora.

Una vez al mes hay que reunirse con más calma para revisar los asuntos pendientes del medio plazo, para analizar el mes pasado, el tipo y cantidad de trabajo realizado. Hay que acudir con los asuntos preparados, apuntados para que anda se quede en el tintero, con ganas de escuchar y de recibir quejas. Hay que ser positivo incuso a la hora de recibir reprimendas. Prohibido divagar ni irse hacia asuntos que no importan en el momento productivo. Media hora. A finales de mes.

Una vez cada tres o seis meses hay que reunirse fuera del lugar de trabajo, sobre una mesa de análisis, recibiendo información por escrito de la marcha de la producción (según empresas incluso sobre facturación, etc.) y plantear retos a medio y largo plazo. Analizar el tipo de futuro, de competencia, de innovación, de las debilidades de la organización. Dos horas. Un sábado no lectivo.

Todos tenemos miedo, pero unos los vencemos y otros nos dejamos vencer

La bravura se demuestra peleando contra los bravos. Cuando las adversidades están enfurecidas es cuando mejor podemos demostrar nuestra profesionalidad contra los elementos que nos atacan. 

Vivir en una balsa de agua es fácil pero aburrido, no se aprende ni se disfruta de la única vida que tenemos. 

Para ser osado y válido ante los retos hay que aprender a moverse sobre problemas y agitaciones, sobre imprevistos y novedades. 

Los miedos los tienen todos, pero unos los vences y otros se dejan vencer.