¿Qué significar estudiar? ¿Para qué sirve?

Estudiar es una de las actividades funcionales de cada persona más importantes para ella y para la sociedad. Un país (o una empresa) es la suma de todos los conocimientos de sus ciudadanos (o trabajadores) y por ello la formación es la base del funcionamiento y éxito. Formación que siempre hay que alargar a toda la vida profesional de cada persona.

La formación debe ser rutinaria, es decir, una parte esencial de nuestro propio trabajo profesional. Toda la vida de trabajo debe ser una suma intelectual de aprendizaje y de puesta al día, y si no lo hacemos así, otros nos adelantarán.

Pero estudiar no es una actividad más o menos pasiva, no es simplemente leer un libro o escuchar unas explicaciones o ir a clase, es sobre todo aprender de la práctica, es repetir las mismas soluciones decenas de veces hasta dominarlas desde todas las ópticas posibles, añadiendo en cada una de ella lo que van aprendiendo cada día. Es especializarse para ser diferente.

Los conocimientos se van a cumulando dentro de nuestras pericias, la experiencia antes servía para ascender, ahora para ser mejor y demostrar que sabes resolver problemas desde muy diversas ópticas o situaciones.

Y todo ello tiene que servir para tener mejor posición laboral, mejores ingresos y más respeto profesional. Y si no es así, es que debes cambiar de empresa, debes buscar otro lugar donde te valoren mejor. O tienes que seguir aprendiendo más y más, pues otros compañeros te están adelantando.

Tener un título es importante pues significa que has pasado un examen, pero no es nada más que eso y en la actualidad lo normal es que todos tengamos títulos. Lo que vale es la suma de nuestra carrera profesional, dónde hemos estudiado y dónde hemos podido demostrar que sabemos hacer labores complejas. El mejor título actual es nuestro CV, que si te van a contratar te lo van a revisar sobre todo en su veracidad.

Hablar con nosotros es también escucharnos

Creo que todos nosotros hablamos con nosotros mismos todos los días. Es un ejercicio maravilloso para resolver duras y para conocernos mejor. Pero hablar con nuestro interior, hablarnos con nosotros…, debe tener el valor añadido de escucharnos.

Cuando tu hables contigo, te estás hablando de forma bidireccional. Te hablas, te escuchas y te respondes, todo en uno. Y hay que escucharse pues a veces nos decimos cosas muy interesantes.

En la vida hay que estar cambiando cosas constantemente, y las que tenemos más sencilla de cambiar son precisamente “nuestras” cosas. Y esas emociones negativas que nosotros mismos nos decimos a nosotros mismos…, pues tal vez haya que escucharlas algo mejor y analizarlas con calma.

El camino de la vida te lo marcas tú mismo, lo construyes mientras andas, pero tú eliges el camino, la velocidad, las mochilas, la fuerza. Para sentirte satisfecho con tu camino debes tener claro hacia dónde quieres ir, qué metas has elegido, con qué quieres seguir caminando. Con qué y con quien.

Si eres feliz serás agradecido con el camino y lo serás contigo mismo. Vivirás más con tus decisiones, entenderás mejor las diferencias con el resto de caminantes, serás más tolerante con las dificultades.

Solo se vive el presente pues el pasado ya nunca puede volver a pisarse y sin duda el futuro tampoco lo pisarás nunca. Así que agárrate a este camino del ahora y con todas tus mochilas no te preocupes mucho por el futuro, sino por la meta que te han planteado. Y aprende a sortear los charcos y las piedras sueltas. No te vayas a caer antes de llegar.

La importancia para la salud de un Diario Personal

Las personas que llevamos un Diario Personal no estamos locas, e incluso es muy posible que estemos más sanas que la media pues llevar un Diario Personal es una terapia sencilla que ayuda a comprendernos y conocernos mejor. 

Un Diario es poner sobre papel o pantalla lo que nos de la gana, sean recuerdos, frases que escuchamos, notas, apuntes de contabilidad, frases que nos inventamos, lo que nos sucede, dibujos, recortes, señales, dietarios, consuelos, luces, pensamientos brutales, etc.

Es una bitácora personal y siempre secreta, que nos sirve como espejo al que mirarnos con sentido retroactivo. Y donde se puede borrar, romper, tirar, guardas, besas o querer.

Es como una medicación mental a pequeñas dosis pero no tanto para el cuerpo como para el alma.

Vaciarnos todos los días en esos momentos de tranquilidad y silencio, de intimidad, es un ejercicio muy bueno para la salud mental, sobre todo en dos procesos vitales por los que todos nosotros pasamos. La adolescencia y la madurez.

Un Diario Personal debe ser siempre un lugar honesto, donde no nos engañemos nunca, donde pongamos incluso aquellas cosas que luego queremos destruir. E incluso, por qué no, para destruirlas después.

Un Diario Personal no es un soliloquio de éxito, sino más bien un libro de errores y dudas, de mirarnos al espejo del papel y preguntarnos qué somos, hacia dónde queremos ir. Somos nosotros mismos, escribiendo de nosotros mismos.

Empieza con un ejercicio muy sencillo y verás cómo te sientes capaz de iniciar un Diario Personal. 

"Coge una hoja de papel en vertical y marca una línea que lo divida en dos zonas alargadas. En la izquierda en verde o azul escribe en grande dos o tres cosas buenas de ti, de tu personalidad, de tus formas de ser. En la derecha y en rojo escribe dos o tres cosas que te parecen negativas, errores tuyos, formas de ser que no te gustan. Y lo guardas. Cuando haya pasado una semana o dos, lo buscas y lo lees. Y si lo que habías escrito te gusta, crees que es real, que no te engañaste aquel día en el que lo escribiste, estás preparado para escribir un Diario Personal como ayuda a ser cada día mejor y más cordial contigo mismo".

Y no te preocupes si lo que escribes un día no se parece en nada a lo que piensas un par de semanas después. Y no digo ya nada si lo repasas un par de años más tarde. Somos seres cambiantes, movibles, todo se mueve incluidas nuestras mochilas. Es lo habitual ser a veces contradictorios, aunque eso mismo lo critiquemos a los demás.

10 cuidados y cambios para personas mayores

Las personas mayores no queremos ser eternas, vivir cien años. queremos vivir lo mejor posible el tiempo que nos quede por vivir. Lo mejor posible sobre todo en cuanto a salud y calidad de vida. Aspiramos más a no tener dolores o a no estar impedidos que a durar mucho más tiempo del necesario para poder disfrutar medianamente de la vida, admitiendo nuestras cada vez mayores limitaciones. ¿Podemos mejorar estos pronósticos?
Hay algunas pautas más o menos sencillas, dependiendo de las personas y de sus ganas de hacer cambios en la vida, que nos ayudan (sin asegurarnos nada) en que los años que nos queden sean de más calidad. Vemos algunos brochazos.

1/ Tenemos que admitir que sufriremos enfermedad crónicas. Es el primer paso, admitirlo. Hacernos mayores es lo lógico y positivo.

2/ El ambiente social de nuestra vida nos afecta y mucho. Disminuir emociones y estrés es fundamental

3/ El estilo de vida afecta y mucho más de lo que deseamos admitir. Hay que ser más positivista y reír mucho más, buscándolo

4/ Hay que dormir más, descansar, relajarnos. Una vida más lenta, más slow life

5/ Hay que comer más sano y menos cantidad. Dieta equilibrada, con menos alcohol y nada de tabaco. Verduras, frutas, leche o calcio y cenas suaves

6/ Hay que realizar actividad física. La que sea, moderada o no. Pero hay que moverse con las piernas y con los brazos

7/ Debemos contaminar menos. Contaminar menos supone contaminarnos menos y estar más limpios internamente

8/ Cuidar la salud física, pero también y mucho la salud mental, la afectiva. Cuidarnos, antes de que nos tengan que cuidar

9/ Hay que participar en la sociedad y hay muchas maneras de hacerlo. Cultural, espiritual, cívica, social. Eres una personas muy válida y necesaria, pero no eres esclavo de nada ni de nadie

10/ Debemos organizarnos alrededor una seguridad pasiva ajustada a nuestras crecientes necesidades; en casa y en las ciudades

¿Sabemos tener buenas relaciones con los demás?

Nuestros derechos como empresarios o como trabajadores (o como personas), son muchos, muy variados, inmensos, enormes. Son muchos más de lo que imaginamos, y muchos menos también de los que imaginamos. Así que mucho cuidado con creer que tus derechos son simplemente aquellos que crees que son tus derechos. Puede que no coincidan con los reales.

O lo que es MUCHO PEOR, que aunque tengas derechos, derecho a muchas cosas, no te convenga nada exigirlos en este momento. Seas empresario o trabajador.

Y todavía menos inteligente es sabiendo que tienes derechos, que incluso es posible que no te convenga nada exigirlos…, a la vez NO SEPAS PEDIRLOS. Seas un auténtico cenutrio a la hora de plantear cambios, exigencias, derechos.

Sobre todo porque a la hora de exigir derechos —repito una vez más, seas trabajador o empresario o persona— te vas a encontrar con los derechos de la otra parte. Y sus derechos es muy posible que sean tus obligaciones.

Así que sin duda hay que realizar tres acciones muy simples.

1/ Conocer bien tus derechos y tus obligaciones

2/ Analizar si es este el momento correcto y mejor para tus intereses a la hora de solicitar cambios

3/ Aprender bien que las formas son la mitad del camino del fondo

Los 7 apartados del éxito. O no se tiene éxito aunque lo parezca

Es curiosa nuestra compleja capacidad para entender qué es el éxito en la vida. La circunscribimos a unos elementos muy escasos, cuando el éxito de verdad es algo mucho más amplio. 

Muchas personas creen que el éxito es triunfar en la vida económica y de poder, y siendo cierto lo enmarcan en tener un reconocido respeto, poseer dinero más que suficiente y poco más. 

Pero el éxito de verdad, el que llena y se olvida de aparentar es mucho más, o lo que es más exigente ante la vida: para tener éxito se necesitan más elementos que el dinero y el poder, pues el éxito reconocido por todos no es ni cierto ni válido, si no lo puede disfrutar quien lo tiene.

Veamos al menos siete aspectos en los que hay que tener éxito en alguna medida importante, para poder decir que tenemos una vida de éxito. 

Si algunas de estas partes vitales se obtiene fracaso, de nada sirve creer que tiene éxito en las otras, pues en realidad te estás engañando.

» Éxito en nuestro oficio o profesión

» Éxito con nuestra familia y amigos

» Éxito en nuestra capacidad económica

» Éxito en lo personal, en sentirnos bien con nosotros mismos

» Éxito en nuestra capacidad mental de entender la vida y la sociedad

» Éxito en nuestra salud, en nuestro físico

» Éxito en nuestra vida espiritual, sea la que hayamos decidido que sea

No es necesario tener éxito en los siete apartados, sirve con lograr el éxito en algunos y mantenerse bien en el resto. Pero lo que nunca se puede permitir nadie es tener fracaso en alguno de ellos y creer que al tener éxito en el resto, tienen una vida de éxito.

¿Qué es el salario emocional y qué importancia tiene?

A las empresa acudimos a trabajar a cambio de un salario en dinero. Hasta aquí lo obvio. Pero además del cobro en dinero, hay otras maneras de tener un salario añadido que podríamos llamar emocional. Y que en la mayoría de los casos, ni los trabajadores lo entienden como importante pues es posible que no lo hayan recibido nunca, ni las empresas lo cuidan pensando que son bobadas que no sirven para mucho.

El salario emocional tiene que ver con la seguridad en el puesto de trabajo, con las oportunidades de crecer en tu propia empresa, en un buen ambiente laboral tanto horizontal como vertical, con un cuidado en el desarrollo personal y profesional de las personas que forman toda la empresa, con facilitar la compatibilidad y conciliación de la vida personal y profesional, con unos valores en la empresa que sean éticos y positivos, con una información de la marcha de la empresa que sea suficiente y nunca mentirosa, con la participación de todos los integrantes de la empresa en la toma de algunas decisiones, etc.

Además del sueldo de cada mes, las empresas donde estamos muchas horas semanales forman parte de nuestra vida, y por ello nuestra relación dentro de ellas, y su relación con nosotros, nos pueden procurar felicidad o abatimiento. Siempre desde la dirección, pues si los malos “rollos” vienen de forma horizontal, debe ser detectados por la dirección de la empresa y resolverlos.

El salario emocional, como un complemente muy válido, es el que más influencia tiene sobre la productividad extra, sobre esa “Calidad Total” que tanto nos cuesta lograr, sobre el funcionamiento interno de la empresa, que redunda en un mejor funcionamiento hacia fuera, hacia los clientes.

Antes hemos nombrado algunas pinceladas de salario emocional. Os voy a dar otros ejemplos sencillos de algunas empresas pequeñas que yo he conocido, y que efectivamente no en todas se pueden realizar. 

El día del cumpleaños de la pareja, se les mandaba a su atención un libro, unas flores o una botella. Había instalado en la empresa un “rincón de relax” con máquina de café, diarios o revistas y algún elemento de gimnasia pasiva. Había horario flexible de entrada y salida con responsabilidad de cada persona. Se facilitaba una pequeña biblioteca del oficio y similares, muy actualizada y que se podían llevar a su casa para consultar o aprender. Máquina de agua fría y caliente, horno microondas y máquina de café. Tablón de anuncios con la facturación mensual y algunos otros datos de la empresa.

15 ideas para lograr más amigos y conocidos

Un amigo es un tesoro y a la hora de poder encontrar un empleo son mucho más que un tesoro a conservar. Se calcula que sobre el 70% de los empleos se encuentran con la mediación o información de amigos y conocidos. Cifras altas sobre todo en épocas en las que ya se acabaron los enchufes declarados.

Pero además las ventas a través de esas relaciones suponen un 80% del volumen, y aquí entran las buenas relaciones con anteriores clientes. Es decir, solo un 20% de las ventas vienen por casualidad, o a “puerta fría”. Así que nos toca saber relacionarnos bien con todos los demás, crear una estructura de personas que nos conozcan, cuidarla y nunca engañarlos. Estamos hablando pues de una relación positiva para ambas partes. Ellos confían en tí, y tu nunca los angañas.

Pero es verdad que saber relacionarse con muchas gentes es algo que unas personas logran sin dificultad y en cambio a otras nos cuesta mucho más esfuerzo. No es fácil aprenderlo y sobre todo que no suene a falso tu comportamiento social si eres tímido. Así que vamos a dar algunas pistas, casi consejos, para ver qué tenemos que modificar para mejorar nuestras relaciones. Todo se aprende, sobre todo practicándolo y asumiendo las equivocaciones.

------------------

1/ Tenemos que evitar la soledad. Las relaciones se logran en compañía de otras relaciones.

2/ Hay que dar si se quiere recibir y hay que hacerlo mucho y constantemente.

3/ Actúa de buena fe y no esperes nada a cambio. Da pero no esperes a recibir. Vendrá solo.

4/ Ayuda a los que te rodean, sé buena persona y espera. Los frutos vendrán, seguro.

5/ Interésate por las personas, pregunta por ellos, estate atenta a sus problemas pero no les cuentes TU historia. Se trata de que ellos te cuenten la suya.

6/ Si te dicen que NO a una petición tuya, no te preocupes. Falta mucho menos para el SI

7/ Simpatía, algo de humor, nada de crispación, prohibido temas “peligrosos”, nada de rechazar a nadie. Todos son buenos, y si es necesario que algunos sean malos para que no se mosquee tu interlocutor, es mejor el silencio o los gestos.

8/ Métete con suavidad en las conversaciones de grupos, déjate conocer. Escucha hasta que se te haga un hueco.

9/ Es fundamental recordar caras, nombres, cargos, particularidades en los gustos neutros, incluso datos familiares. Si no te resulta fácil, aprende a realizarlo. Hay técnicas.

10/ Las tarjetas siguen funcionando muy bien. Pero actualizadas al siglo XXI en los datos pero también en el diseño.

11/ No seas pesado con la correspondencia digital, pero no la abandones. Sirve para que te recuerden y te conozcan.

12/ Devuelve SIEMPRE todas las llamadas o email o mensajes. Esto es fundamental.

13/ Los contactos se deben dar en diversos lugares, dentro y fuera de los ambientes laborales o profesionales. Participa en asociaciones, grupos sociales o profesionales, equipos deportivos, etc.

14/ Escucha a los demás, y luego sin que nadie te vea, toma apuntes de lo hablado y de la persona con quien has tenido el contacto. Que nunca te equivoques de lo hablado con otra persona.

15/ Sé tolerante y amable, pero si la persona que tiene enfrente no es tolerante con un tema, cambia de asunto y búscale su punto de amabilidad.

La motivación es la energía de cualquier empresa

La motivación del grupo es la energía de cualquier empresa. Las mismas personas y los mismos objetivos, con las mismas herramientas, obtienen muy diferentes objetivos si se logra tener motivación o si esta flojea. Incluso sabemos que la motivación es más importante que el salario que se recibe, para lograr que las personas entreguen más y mejores resultados.

Por ello rescatar del olvido la retribución variable según objetivos es algo fundamental, pero hoy hoy casi se ha olvidado, aplicando el concepto de “viejo” a un sistema que funcionó muy bien en otras décadas. 

No se trata de pagar “a destajo” sino de participar de los resultados finales y lograr una parte de sus éxitos, de los de todos. 

Incluso dentro de un futuro, es posible que los trabajadores de cualquier empresa sean partícipes de una parte de la misma como cooperativistas, algo que hoy se nos antoja totalmente imposible. Cambios de paradigmas económicos hacia sistemas más eficaces de economía del bien común.

Si los salarios variables han funcionado muy bien y desde siempre en las áreas comerciales, no tiene ningún sentido que no se intente lo mismo con las áreas productivas. 

Excepto que se desee hacer un ahorro ilógico y falso en las nóminas, pues lo importante de cualquier empresa actualizada no es tener una parte escasa en nóminas, sino tener una rentabilidad alta, donde entran muchos factores, como los NO errores, el servicio de calidad, la innovación y participación y sin duda la motivación y no tener personal sin motivar o no actualizado.

Por eso los directivos de cualquier empresa, además de saber muy bien el oficio del que se van a ocupar, tienen que tener la capacidad para saber motivar, para detectar pérdida de motivación, de solución de problemas internos, de inteligencia emocional de grupo.

Se dice que cuando una empresa va bien la dirige una persona que sabe utilizar la psicología de grupo y si hay que reforzar los puestos directivos se recurre a personas psicólogas o técnicos en RRHH con perfiles similares. Y que si la empresa va mal se recurre a los abogados. Diferentes conceptos de trabajo, sin duda.

Las capacidades emotivas de las personas deben conocerse y trabajarlas, como hoy es imprescindible tener capacidad de conocer la multiculturalidad, para saber motivar a los grupos. Pero además los nuevos directivos deben ser austeros en sus formas de vida, deben saber emplear el sentido común y buscar permanentemente procesos de mejora en los sistemas de trabajo, en los resultados y en las relaciones con las personas.

7 caminos para resolver un problema personal o de empresa

Ante un problema toca buscar soluciones, y de entrada admitir que esto no siempre es sencillo, sobre todo si no tenemos un plan para atacar los problemas que nos vayan viniendo en las empresas, en nuestra vida habitual. Creer que ante un problema, el tiempo se dedicará a resolverlo es un gran error. Lo podrá tapar durante un tiempo, pero surgirá con más fuerza.

Las líneas de soluciones ante cualquier problema suelen ser similares, pues los problemas en su raíz sueles ser también muy parecidos. Pueden afecta a una persona jurídica (empresa) o a una persona como tú y como yo, pero al final de lo que se trata es de resolver lo mejor posible el problema, conocerlo e intentar que se cure y sobre todo no crezca. Veamos algunos consejos.

--------------

1/ Identifiquemos el problema con todas sus aristas. ¿Qué sucede? ¿A quién o a qué afecta? ¿Hasta dónde llega? ¿Cuánto tiempo tenemos para resolverlo? ¿Qué objetivos mínimos de solución queremos plantear o seremos capaces de admitir como NO resueltos?

2/ Hay que buscar toda la información posible. Saber el motivo por el que se produce el problema, si se está multiplicando o está estancado, si el problema lleva mucho tiempo escondido, y analizar el peor escenario posible en caso de que no seamos capaces de resolverlo. Esto último es para valorar el precio final que tendremos que soportar si no somos capaces de poderlo resolver del todo.

3/ Hay que realizar una tormenta de ideas, buscar alternativas, poner sobre papel escenarios y posibles líneas de actuación y ver sus pros y contras. Todo esto se hace entre varias personas si afecta a una organización o contigo mismo si es un problema personal.

4/ ¿Tenemos que recurrir a expertos (o amigos) que nos ayuden o asesoren? ¿Qué riesgo corremos y hasta dónde nos va a afectar este problema de cara al futuro?

5/ ¿Es posible dividir el problema en varios problemas más pequeños, para atacarlos desde diversas ópticas con diversas soluciones? ¿Sirve simplemente la comunicación e información como garantía para desmontar el problema? ¿Podemos controlar la situación para que de momento no vaya a más?

6/ Hay que elaborar un PLAN de actuación para controlarlo, entenderlo, adaptarnos y resolverlo. Diseñar los objetivos que tenemos que lograr para disolverlo y sobre todo para que no se repita. Aprender del problema y valorar los resultados obtenidos desde el corto plazo, pero a continuación ponernos distancias en el tiempo a medio y largo plazo, para valorar si se intenta repetir.

7/ Y recordemos que si no hemos sabido resolver el problema, nos toca adaptarnos a él, y buscar soluciones no para resolverlo, sino para adaptarnos con el menor coste posible. No siempre de dinero, claro.

10 hábitos de la gente positiva y exitosa

Es curioso pero también para llegar a tener un futuro en positivo, hay que llevar hábitos positivos. Para lograr una posición social, laboral o vital que te agrade y te indique que has logrado tus propios objetivos, en la vida hay que ser metódico en algunos hábitos que parecen de sentido común, pero no siempre son empleados. Y sobre todo hay que ser metódico para aprender a utilizarlos como un mantra, en todos los momentos de tu vida.

Hagamos un repaso rápido de algunas de ellas. Tal vez se nos haya escapado alguna posibilidad de control y mejora y un inicio de año puede ser un buen momento para modificar hábitos.

* ¿Estudiamos todos los días del año, aprendemos algo todo los días, tengamos la edad que tengamos?


¿Planeamos bien nuestros objetivos, por días, semanas y meses, para dotarlos de tiempos, de objetivos temporales, y así poder revisar si estamos trabajando a la velocidad planificada?

¿Sabemos fijarnos metas y objetivos, y los ponemos por escrito para que no se nos olviden semanas después, cuando revisamos lo que nos hemos planteado hacer?

¿Llevas un diario donde apuntas tus ideas, las frases que escuchas y te gustan, las citas, los fracasos, los errores, las personas con las que contactas, el día a día de tus trabajos?

¿Has llamado a quien te ofreciste a llamar, a quien debes llamar, a quien hace mucho que no llamas, a quien está esperando tu llamada?

¿Te has relajado hoy el tiempo suficiente y de la forma correcta según tus necesidades, para poner en reset tus pensamientos y volver sobre ellos con más fuerza?

¿Cuánto ejercicio físico has realizado hoy, has andado al menos 5.000 pasos a una velocidad un poco acelerada?

¿Cuántas veces has hablado contigo mismo, te has sido sincero, te has preguntado con calma y positivismo si eres capaz de hacerlo algo mejor?

¿Te has dado cuenta del número de personas que sí creen en ti, que te apoyan y te quieren, que te acompañan en la vida y que esperan de tí lo mismo?

¿Sabes valorarte y reconocer tus habilidades, practicarlas y siendo honesto, no ser prepotente ni provocar envidias u odios entre los que están a tu alrededor en todos los ámbitos de tu vida?

Mejorar el uso del correo electrónico email

¿Cuantos tiempo te resta al día el uso de los email? Efectivamente, mucho más del necesario, más del que sería recomendable para la calidad que aportan. O al menos más de lo que deberíamos emplear, pues ya han pasado unos años desde la implantación del correo electrónico y llevan años convirtiéndose en un robo de tiempo abusivo que afecta a la productividad. 

La inmensa mayoría de los correos electrónicos no sirven para (casi) nada, y aunque nos roben unos pocos segundos, todos los que utilizamos este servicio sabemos que de momento, por muchos filtros que se utilicen, pueden entrarnos entre 20 y 50 todos los días que son simplemente basura, que sumando segundos nos restan un tiempo imprescindible.

Las propias empresas son las más interesadas en evitar estos tiempos muertos, o al menos en bajarlos de forma importante. 

Nuevo trabajo para este Nuevo Año: Rebajar el consumo de tiempo recibiendo email. 

El Correo NO deseado debe funcionar mucho mejor, y para ello debemos empezar a utilizar programas de correo que sepan diferenciar claramente qué correos son los importantes y cuales son mera propaganda comercial.

Nosotros debemos aprender a recoger correos en unos momentos determinados y no siempre que nos pite el ordenador. Es un error poner llamadas y sonidos. 

Nada de lo que llega por email es tan urgente que no pueda esperar una hora, tres horas. Si algo requiere nuestra atención “ahora mismo” hay otros mecanismos de contacto.

Y sobre todo hay que tener varios correos electrónicos, varias direcciones, y tenerlos en navegadores o lectores distintos, y entregar a los clientes o personas o servicios más importantes aquellos email que consideremos “de primer orden” para poder detectar enseguida a donde nos llega el aviso. Y emplear un email “basura” para entregar en aquellos lugares donde se nos solicite un email de comprobación.

¿Quieres aumento de sueldo? Te explicamos cómo lograrlo

Ya sabemos que las tendencias laborales actuales han cambiado y nuestra relación con el puesto de trabajo ya no es para toda la vida, esto se perdió en el año 2000. Y sabemos también que en el año 2008 se perdió el puesto de trabajo fijo para al menos una década. 

Ahora estamos en esta España rara en la fase de los trabajos esporádicos, rotatorios, y cambiantes sin una duración fija de ningún tipo. Todo depende. ¿Una semana es mucho?

Y en ese “depende” entras tú, para defenderte.

Así que en ese “depende” tenemos que estar todos los trabajadores que queremos, Esto no es obligatorio. 

Se acabó el crecer y creer en la propia empresa desde donde se trabaja (pero que no se note ese descreimiento), se acabó el sentirnos parte de la misma, se acabó el pensar que el puesto de trabajo nos va a durar mucho tiempo. 

En ese “depende” también los trabajadores tenemos mucho que decir, por ejemplo, buscando constantemente nuevos trabajos.

Nuestros aumentos de sueldo no van a depender de convenios colectivos, de convenios privados en la empresa, de pedirle aumento de sueldo al “jefe” a cambio de no se sabe bien qué. Ahora los aumentos de sueldo vienen cuando nos vamos cambiando entre diferentes empresas.

Esto se puede hacer entre los 20 y los 45 años de edad como mucho. Luego hay que adaptarse, hay que intentar quedarse quieto. 

Así que el “depende” también debe depender de nuestra edad, de nuestras ganas de seguir creciendo y de tener mejores sueldos y tipos de trabajo.

Si la empresa es egoísta, nosotros también tenemos que aprender a ser egoístas.

Las empresas no quieren tener trabajadores fijos, pues muy bien, los trabajadores no debemos tener empresas fijas. Las empresas quieren movilidad, pues muy bien, los trabajadores debemos querer más movilidad. Y debemos buscar el cambiar, explorar y atrevernos, aprender y formarnos para podernos ir a por mejores futuros.

Esto no es positivo para las empresas españolas, que sobre todo necesitan talento y tenerlo integrado dentro de las organizaciones. Así que si ellos quieren retenernos, la única manera posible es pidiéndoles tú mismo el cambio hacia otra empresa diciéndoles adiós con la máxima educación, y si no les parece positivo para su organización, que sean ellos los que intenten sujetarnos.

¿Cómo crear nuevos productos o servicios?

Una de las necesidades de todas las empresas es la de crecer en nuevos servicios y en mejores productos. Nuestra competencia lo hace y nuestros clientes nos lo demandan. Y es el método más fácil y rápido de demostrar al mercado que estamos evolucionando, investigando, innovando, creciendo. Pero lanzar un nuevo producto o servicio es un reto y un riesgo. Así que debemos tener en cuenta algunos factores mínimos para equivocarnos las menos veces posibles. Es una inversión y hay que rentabilizarla sobre todo a costa de no equivocarnos.

Las necesidades de las personas, de los consumidores, son siempre básicas, conocidas y están tasadas. La seguridad, el placer, la soledad, los deseos de mejora, el ocio, la salud y el deporte, la cultura asimétrica, son elementos que todas las personas abrazan como deseables de mejora. 

Siempre estaríamos dispuestos a pagar por aquellas necesidades que nos mejoran la calidad de vida, si su precio es acorde con lo que se ofrece.

Mejor Servicio = Precio Admisible

Otro punto importante es diseñar nuevos productos o servicios que ayuden a varias personas a la vez, y sin duda a todas las personas posibles, con independencia de sus edades o tipo de formación. Productos o servicios que cubran huecos mal cubiertos y que sirvan para satisfacer a personas en concreto.

Pero no caigamos en el clásico error de sacar productos o servicios que ya estén saturados, y que no aportan nada que no sea un precio bajo. Es pan para hoy, simplemente. 

Hoy es necesario crear productos sostenibles, que sean positivos para los consumidores, que produzcan felicidad en el corto plazo y nunca infelicidad en el largo. 

El entorno soporta lo que ya tenemos, pero no asumirá nuevos productos y servicios que no traten estos aspectos de forma contundente. Los nuevos lanzamientos tienen que estar pensados con los criterios de consumo responsable que existen hoy en día. 

Sobre todo si queremos que sobrevivan en el tiempo.

Las empresas ante el futuro más cercano

Las empresas del presente que quieran seguir en el futuro o se han adaptado a nuevos paradigmas (modelos de funcionamiento) o lo tendrán que hacer con urgencia. Incluso diría que los cambios leves y lentos en España en relación a otros países vecinos de Europa, no son suficientes en aquellas empresas que en verdad quieran estar en la cabeza de sus sectores. Y no estoy hablando de grandes empresas, que son las que más avanzados tienes estos cambios, sino precisamente de PYMES que son las que resultan más reticentes a la hora de querer (y poder) cambiar.

Hoy las empresas tiene que ser más horizontales en sus organigramas. Es imposible para la propia productividad y rentabilidad tener organizaciones verticales con muchas escaleras y que además estas forman bloques estancos de comunicación entre ellas y con toda la base. 

Ser vertical es además de muy antiguo y en nada válido, un gran error para la rentabilidad de la organización.

Siempre el cliente ha sido lo más importante en una empresa, hoy hemos cambiado el concepto “cliente” por el de “demanda”

Y tenemos que adaptar toda la organización a esa demanda, que efectivamente la hacen los clientes. Pero en demanda hemos sumado también conceptos como producción a tiempo, almacenaje, proveedores, subcontrataciones, para que el cliente además de contento por su producto y atención, lo sea por su precio final, lo que a veces no tiene que ver con los beneficios logrados.

El cliente siempre tiene la razón, excepto cuando sus razones afectan a otros clientes.

Y por eso mismo, nuestras actuaciones deben ir dirigidas a “los clientes” y no “al cliente”

Hay que tener un trato personal, sin duda, pero por debajo tenemos que tener una visión de conjunto. El resultado que entreguemos debe ser personal para cada cliente, pero los procesos deben ser globalizados para garantizar una calidad y un precio. Es decir, un futuro.

La calidad es fundamental, es la cimentación de todo proyecto. 

La Calidad Total, entendida como un proceso de análisis y de rectificación constante para evitar errores. Y los errores no solo son en el producto que se entrega, sino en la organización, en los costes, en las pérdidas de clientes o de trabajadores importantes, en la no formación, en no estar constantemente innovando para ofrecer lo mejor.

Quien trata al cliente es quien mejor lo conoce y quien debe procurar el conocerlo todavía mejor

Hay que saber qué necesita el cliente, que le ofrecen desde la competencia, que está dispuesto a pagar por los productos que le ofrecemos, y con toda esta información hay que pensar y aprender, para tomar decisiones globales que le afecten a él y al funcionamiento de nuestra propia empresa.

El cliente se debe de ir de nuestra empresa con nuestro producto, y con la satisfacción y un valor añadido para su propia empresa o servicio recibido, que le haga entender que el precio pagado es justo e interesante. De esta forma volverá. 

Si el cliente no sabe que se lleva un valor añadido al precio que paga, le costará más volver. No se trata solo de que él crea que ha pagado un precio “justo” sino de que se lleva algo interesante para sus beneficios, añadido al producto por el que ha pagado. 

Ese valor añadido es gratis, debe percibir que es un añadido gratis por su decisión de elegirnos a nosotros como sus proveedores.

Toda empresa de este inicio de siglo XXI debe estar constantemente aprendiendo en todas sus esquinas. Los trabajadores, sus herramientas, los directivos, sus vendedores, y sin duda sus relaciones con clientes, proveedores, bancos o competencia. 

Siempre hay que estar actualizado y en constante aprendizaje. Todas las partes de la organización deben estar en una constante formación, información y actualización.

Hay que cambiar varias veces al cabo de un año, y no hay que equivocarse nunca. Por eso hay que detectar qué está funcionando muy bien, qué representan zonas de mejora dentro de la globalidad de la producción, qué son claros errores que debemos modificar con urgencia.

No es simplemente que nosotros nos tengamos que mover…, es que sabemos que se mueven los clientes, la competencia, los proveedores, las nuevas tecnologías. Y si nos quedamos quietos nos separamos de todos ellos.

Beneficios sin liquidez ¿Es esto posible en las empresas?

Una de las situaciones que más les cuesta entender y admitir a las personas que nunca han tenido una empresa o nunca han estado dentro de las contabilidades de empresas, es que muchas veces la contabilidad dice una cosa y la realidad que se percibe es otra muy diferente. Y esto cuando se lleva a los extremos de los beneficios o pérdidas cuesta mucho más de entender, y no digo nada, de explicar y convencer a personas sin los suficientes mecanismos de defensa por conocimiento contable.

La contabilidad es una serie de sumas y restas contables, de libros, cuyo resultado final ofrecerá un resultado que difiere seguro con lo que nos dice la caja, con el efectivo que existe. Se pueden tener beneficios y tener deudas, sin duda, pero también se pueden tener beneficios y no tener activo para pagar esas deudas contraídas o incluso no poder comprar al contado a proveedores o pagar las nóminas de los trabajadores.

Llegados a este punto, es complicadísimo explicar a los operarios de una fábrica que las cuentas anuales llevan años ofreciendo buenos resultados, pero que en cambio no es posible pagar las nóminas. 

La primera pregunta es clara: ¿Qué se ha hecho con los beneficios? Beneficios por cierto, sobre los que hay que pagar impuestos y también es muy posible que tampoco haya efectivo en caja o en las cuentas bancarias para esos pagos.

No, no siempre los beneficios se han repartido, se han malversado, se han mal empleado. La inmensa mayoría de las veces esos beneficios han ido a pagar deudas. O a comprar maquinaria o a realizar inversiones.

Si en enero debes 1.000 y en diciembre debes 500, has generado 500 de beneficio contable por minoración de la deuda. Podría ser que en enero tuvieras en efectivo 30 y en diciembre tuvieras 10. En realidad has generado 480 de beneficios, pero tienes 20 menos de efectivo. Y tienes problemas de liquidez. Lo mismo sucedería si has comprado maquinaria y por ello ha aumentado el valor de la empresa o has realizado inversiones de adaptación.

Es verdad que en las contabilidades se pueden hacer algunos movimientos contables "de última hora"…, para modificar resultados. Eso sí, cada vez menos. 

Sobre todo de cara a no tener que pagar impuestos en el corto plazo, por falta de liquidez. Por ejemplo aumentar o disminuir el valor del almacén. Intentar colar deterioros de valor de algunas inversiones o máquinas viejas. Mover algunas amortizaciones para que afecten mejor o peor en la contabilidad final. 

Efectivamente estos movimientos están tasados y no se “pueden” hacer y si se hacen cada día son más detectables, aunque la realidad es que en el recorrido de la vida de una empresa no afectan en casi nada. Lo que no quieres reflejar hoy lo tendrás que reflejar el próximo año, por poner un ejemplo. 

En algún momento hay que regularizar los malos ajustes “equivocados”. Excepto que la empresa se muera.

Los asesores de empresa en estos años del siglo XXI ya no son tan laxos en ciertas prácticas como lo eran en el siglo XX pues los controles son mucho más exigentes. Como es lógico y legal. 

Pero hay situaciones donde los gerentes de las empresas caen en la trampa, para declarar insolvencias irreales, para engañar a socios, para despedir parte de las plantillas, para blanquear dineros, para engañar las cuentas de cara a la obtención de créditos, etc. Y esas trampas se pagan de forma grave y cada vez con más responsabilidad personal.

El siguiente paso de estas empresas con crisis altas, con enfermedades casi terminales (sean pequeñas o grandes), es acudir a “asesores especiales” que los hay y que son auténticas (casi) mafias que te ofrecen soluciones que no siempre son legales, por no decir otra cosa. 

A partir de esos momentos las inspecciones tributarias o laborales tienen que entrar al trapo para intentar adivinar qué se está haciendo, pues las complicaciones que someten a las empresas estos “asesores especiales” es en muchos casos altamente complejas y rebuscadas.

Cada año hay muchos 1 de enero, para empezar cambios y promesas

Efectivamente, hemos empezado un nuevo año, el 2019, y algunos de vosotros (yo no) os habéis hecho algunas promesas para cumplir este año que empieza. Efectivamente, es mucho más sencillo prometerse que cumplirse. Lo sabemos. Tranquilos, en esto no es obligatorio cumplir. Un inicio de Año Nuevo es un periodo como cualquier otro, simplemente algo más marcado.

Cada año hay dos momentos en los que empezamos “ciclo” vital. Tras las vacaciones de verano y tras las navidades. Son como un pequeño reset que nos hacemos, siempre de forma mental, donde nos planteamos un balance e intentamos mejorar algunos aspectos. Y a veces lo conseguimos. También hay que decirlo.

Pero no debemos ponernos objetivos y retos muy complejos de cumplir, pues podría ser que antes de llegar a ellos nos cansaremos y el desaliento es casi peor que la inactividad. Pongamos objetivos posibles, que nos agradan, que sean útiles o tengan una meta positiva, y si los tenemos que reajustar o hacerlos crecer, que sean fáciles de modular en al menos el primer mes de su inicio.

Pueden ser de lo más sencillo en nuestra vida o de lo más complejo. ¿Buscar nuevas relaciones? ¿incluso amorosas? ¿te has cansado de tu vida laboral? ¿quieres dejar de fumar? ¿es necesario cortar con tu relación actual? ¿te intoxica alguna persona que tienes cerca? ¿quieres cuidar algo más la salud?

Te plantees la meta que consideres necesaria, nunca te debes agobiar. Calma. Lo importante es lograr un buen resultado, que el final te resulte satisfactorio el objetivo. A veces según que tipo de paso damos en la vida, se logra que ya nada sea como antes. Estos pasos “decisivos” que muchas veces empiezan por algo muy simple, hay que medirlos bien antes.

Reflexionemos si queremos eso, un primer paso firme que no tenga vuelta atrás, o si preferimos analizar posibilidades, ir con calma y tener siempre abierta la posibilidad de una vuelta atrás. Si hablas con alguien y le dices que todo se ha acabado, es un paso de los que ya hay pocas posibilidades de vuelta a trás, sea en el amor o en la vida laboral. Tal vez haya que buscar alternativas antes de dar ese paso, analizar opciones, recambios, diseños del camino nuevo, etc.

El día 2 de enero es mañana, pero cada año hay muchos días 1 de enero aunque sea marzo o septiembre. Lo mejor es no equivocarte y obtener tus metas, con independencia del día en el que tomas la decisión. No busques caminos inciertos y oscuros, sigue buscando caminos con los que no te de reparos avanzar.