Resolver conflictos en RRHH no es sencillo. Pero es necesario

A veces nos toca resolver conflictos en nuestro trabajo como responsables de equipos o de RRHH. Nunca es sencillo, y además siempre es peligroso. Si cuando se intenta mediar no se logra un éxito, una solución, lo que sucede es que todo va a peor. Así que la obligación de resolver cuando se media es imprescindible y casi obligatoria.

Para empezar a resolver un conflicto entre personas hay algo fundamental, básico, obligado. “HAY QUE HABLAR”. 

Hablar personalmente, dando la cara, mirando a los ojos, con calma y sentados. Hay que hacerse responsable del problema y hacer responsable del mismo a las partes implicadas. Con calma, sin acusaciones, con responsabilidad.

UN problema entre personas NUNCA se evita ni se resuelve dejando que sea el tiempo el que actúe. Podemos pensar que sí, pero es falso, a lo sumo se aparca, se orilla un tiempo. Pero siempre necesita un tratamiento, como poco una mediación y siempre un cara a cara.

Hay que escuchar a todas las partes. A TODAS. Pero no por educación o para disimular. Es imprescindible para encontrar una solución, saber TODO lo sucedido, aunque de entrada sea muy sencilla separar el polvo de la paja, o saber quién tiene más o menos razones. Escuchemos a todos, y escuchemos todo.

Nunca lograremos que todas las partes entiendan todo de todas las demás partes. A lo sumo podemos lograr que las partes entiendan parte de lo que dicen las otras partes. No es un trabalenguas, aunque lo parezca. Es un signo de que a veces los problemas parecen irresolubles, y hay que ir tirando del hilo hasta desatascarlos.

Los problemas, el mismo problema, lo verá cada parte de una forma diferente. Y además siempre para su beneficio, para sus razones. El trabajo de solución se basa en plantear las opciones de futuro a que nos lleva el conflicto si no se logra resolver. 

No se trata de lograr que aquello no haya sucedido, es imposible, se trata de convivir con el problema y de esa manera sí que lograremos que el tiempo actúe a favor de la solución. Hay que plantear lo positivo para cada parte de resolver el problema. Lo que cada uno gana si aquello logramos desactivarlo. Y lo que se pierde en el conjunto superior si seguimos atados al conflicto. Por cierto: ¡¡Suerte!!

La motivación es fundamental para la empresa de éxito.

Parece complicado de entender pero es una realidad, en España mientras seguimos con un desempleo muy alto, mientras la indignidad laboral en cuanto a derechos y sueldos parece un problema sin solución, más del 50% de empresas que buscan cubrir puestos técnicos o de innovación, NO ENCUENTRAN la forma de cubrirlos.

Está muy claro que hay dos errores de partida que se llevan años advirtiendo y que no somos capaces de querer resolver. Por una parte es necesaria una formación profesional MUY diferente, y mucho más larga, que tendría que cubrir toda la vida laboral. Y por otra parte hay que motivar de una forma TOTALMENTE DISTINTA a los trabajadores, para que sientan que su profesión actual es segura, merece la pena formarse en ella, sirve creer en su futuro.

Se buscan trabajadores fieles, innovadores, capaces de tener varias velocidades, con ganas de seguir aprendiendo, que aporte talento y maneras, que tenga una formación amplia y con asuntos laterales a su profesión base, que sepa trabajar en equipos, que sepa enseñar incluso.

¿Pero qué les ofrecemos a cambio? No sirve con prometer un salario digno, ya no, pues se nos creemos las promesas simples. Hay que darles información, futuro, capacidad de crecer, hay que emocionarlos e implicarlos en el proyecto, hay que explicarles la capacidad de modulación horaria para convivir mejor todos, y explicar muy bien el concepto de equipo de cada empresa y los beneficios que eso aporta a cada persona.

En la misma medida en que han cambiado los tiempos de los derechos laborales fijos y estáticos, hay que explicar muy bien a todas las partes que esa movilidad de derechos es bidireccional. Y que la motivación de las personas es fundamental para que una empresa tenga éxito.

Comunicación no verbal. Aprendamos a comunicar con el cuerpo

Sabemos que comunicar es un ejercicio muy complejo, pues no se trata de “decir” sino de llegar y de que se entienda bien lo que transmitimos, y sobre todo que se entienda positivamente. Pero a su vez sabemos que no es suficiente con hablar bien, que el idioma corporal tiene una gran importancia y que no sabemos dominarlo como nos gustaría.

Sobre todo admitiendo que el idioma corporal es muy complejo de controlar, pues nuestras expresiones son muchas veces tan naturales que salen sin que hagamos “casi” nada por expresarlas. 

Normalmente cuando más importante es intentar transmitir bien, más nerviosos nos ponemos y por ello menos poder de control tenemos sobre nuestro idioma corporal.

Aunque pensemos lo contrario, se calcula que el 98% de lo que comunicamos lo hacemos de forma NO verbal, a través de gestos, movimientos, con nuestra presencia, nuestras formas y modos. Si tenemos en cuenta que el 35% de lo que decimos es de forma verbal y otro 55% lo configuran nuestras expresiones faciales y posturas, nos queda un 10% que se transmite simplemente con nuestra presencia o nuestra imagen.

En ese 35% de comunicación verbal está sumado el tono, la velocidad, los silencios, la musicalidad de nuestras intervenciones, el genio modular de cada párrafo, etc.

Toda esta suma hace que sobre un 70% de nuestras formas de comunicación corporal sean las responsables del éxito o fracaso en cualquier tipo de negociación. Para nosotros, para nuestras ideas o proyectos, o para gestiones encargadas por otros.

No hay una sola manera de enseñar expresión corporal o facial, aunque existen consejos que pueden servir para un tipo de comunicación pero no para otro. Depende de muchos factores. Del tema a negociar, de con quién se está negociando, desde qué postura, deseando obtener uno u otro resultado distinto, del entorno, del espacio, del tiempo del que se dispone para comunicar, etc.

El mejor consejo de todos sería “practicar” y equivocarse. Aprender a costa de muchos errores, pero lo malo es que este sistema es el más caro de todos. 

Debemos entender qué es el espacio personal mínimo entre personas para utilizarlo de una forma o de otra. Espacio que nunca es el mismo según muy diversos factores.

Debemos controlar la postura corporal que debemos tener en cada momento. Qué tipo o de sonrisa o no debemos emplear. De qué manera la mirada nuestra y su objetivo influye y mucho en el comportamiento del otro. Las diferentes maneras de mover brazos y sobre todo manos. La forma de vestir, de oler o de peinarse. En realidad estamos hablando de teatro. Y admitirlo es un buen paso. El Teatro es un Arte.